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Marañón, 48 Correo electrónico de contacto surdigital diariosur. Iniciar sesión con Facebook diariosur. Un periódico para la historia. Imprimir Enviar Rectificar 1 voto 2 votos 3 votos 4 votos 5 votos.

Cerrar Envía la noticia Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas. Cerrar Rectificar la noticia Rellene todos los campos con sus datos. Entrega mediante un acuerdo a sus hijas menores a una red de proxenetas. Aunque pueda parecer algo contra natura, la policía ha intervenido un documento que así lo acredita. Un contrato privado de 'cesión' de dos menores rumanas para ser explotadas sexualmente en España.

Durante la investigación, que se saldó con 20 detenidos, los agentes localizaron unos documentos manuscritos por los cuales la progenitora presuntamente las ponía en manos de la organización. El contrato, redactado en rumano, se divide en cuatro partes.

Asimismo, fija la fecha y la hora previstas para el viaje: En la declaración, la madre dice tener conocimiento de que una de las adolescentes sufrió una enfermedad venérea de la que ya estaba curada. Muchos compartieron su lecho, pocos se quedaron hasta el amanecer.

Consiguió una pequeña fortuna y una importante colección de joyas. No se recataba en lucirlas cuando salía a divertirse con clientes y amigos. Se creó una complicidad canalla entre ambos. El joven estaba a punto de contraer matrimonio con su novia de toda la vida. Era hijo de un conocido delincuente profesional. Aprovechando su experiencia se había reconvertido en cerrajero, pero atravesaba una mala situación económica. Así que ideó un malvado plan para sustraer las joyas a la Cascabelitos , como denominaban a Carmen por su alocada forma de vida.

Te apoderas de las alhajas y ya hemos resuelto el problema económico. Todo depende de planear bien las cosas y obrar con toda sangre fría". La influencia del padre resultó decisiva para el desarrollo del crimen. Colaboraría con él para matarla.

Pocos días después un coche de alquiler se encontraba estacionado frente a un elegante portal. De vez en cuando sus ocupantes se frotaban las manos para combatir la gélida temperatura. Tras un buen rato de espera apareció Carmen. Volvía del cine Metropol, junto con Martínez Penas, donde se había proyectado, como un mal presagio, la película Almas en suplicio , pródiga en bajas pasiones y crímenes.

Al poco de marcharse el pigmalión la despampanante rubia se dirigió toda alegre hacia el vehículo. Marcharon los tres a tomar unas copas, recorriendo varios locales de ambiente. Cuando los dos hombres consideraron que estaba bastante borracha decidieron llevar a cabo el plan. A su lado, la joven. Y en la parte posterior, el amigo con un mazo de hojalatero escondido. Pensaban liquidarla en cuanto llegaran a la calle Legalidad. Allí les esperaba el autor intelectual. Viñas descargó un fuerte golpe sobre la cabeza de la mujer.

Ésta, gravemente herida, empezó a luchar con su agresor. El conductor detuvo el vehículo delante del Hospital Clínico con el propósito de ayudar a su cómplice. Ocasión que aprovechó la víctima para saltar fuera e intentar huir. Al poco cayó desplomada. Un adormilado vigilante del centro sanitario presenció la escena, pero fingieron ser médicos y argumentaron que llevaban a la enferma a su clínica para tratarla de un coma etílico.

De inmediato reanudaron la marcha. Con la víctima agonizando en la encharcada tapicería del coche se dirigieron hacia el taller de cerrajería. El Espadista les aguardaba en su huerto, donde habían cavado un hueco.

Tras despojarla del dinero y las joyas repartió el botín y les aconsejó que huyeran de la ciudad. Él se quedaba para cubrirles la retirada, pero con una dosis de cianuro lista para utilizarla -como así hizo- en caso de ser descubierto. No iba a delatarles. Sucediera lo que sucediera, debía imperar la omertà. Idea a la que se sumó Viñas. Tras lavarse a fondo y quemar las ropas manchadas de sangre decidieron dejar abandonado el vehículo en las proximidades. Después huyeron por separado.

Localizaron a su novia y, tras intervenirle el teléfono, fue sometida a un duro interrogatorio. Confesó que le había propuesto huir juntos en barco a Mallorca esa misma tarde. Tenían que reunirse en el puerto. Se montó un operativo y el sospechoso fue detenido. Quedaba la localización de Viñas para rematar el caso. Cumplió su palabra de suicidarse si las cosas salían mal. Sobre la mesilla de noche dejó una nota: Finalmente sólo quedaba que el detenido cantara de plano en comisaría.

Las pruebas en su contra eran irrebatibles. Llevaba encima joyas valoradas en Decidió echar la culpa a los muertos. Lo acusó de la autoría intelectual y, junto con al compinche, también de la material.

Me alejé, viendo entonces cómo mi padre levantaba la pala para asestar un fuerte golpe al bulto que formaba la inanimada mujer". Hasta aquí la versión oficial del suceso, a la que casi nadie dio crédito.

Sonaba todo a un poco novelesco. Su progenitor era un experto ladrón que no necesitaba mancharse las manos de sangre para conseguir un botín. Incluso se había ofrecido a colaborar con la Policía como experto en técnicas de robo, sobre lo que escribió un manual.

Por ello extrañaba que abandonara el camino de la legalidad emprendido e involucrara a dos allegados para conseguir un pequeño botín. El suceso produjo honda conmoción en ciertos sectores de la capital catalana. El crimen parecía tener gran trasfondo, dadas las relaciones que la víctima mantenía con las altas esferas.

Una historia con escasas luces y muchas sombras. Un murmullo comenzó a dejarse oír por la capital catalana hasta alcanzar altas cotas de volumen. La opinión general era que le habían sellado la boca para evitar complicaciones. El ministro de la Gobernación, Blas Pérez, impuso el silencio a la prensa. Tan sólo se debían publicar los tristemente famosos comunicados de la DGS Dirección General de Seguridad , conocidos como la papela.

Trataban de eludir salpicaduras hacia las alturas, aunque el eco entre la población era difícil de atajar. El director general de Prensa imponía personalmente la censura, pese al tiempo transcurrido, sobre tan polémica muerte. Al parecer, había mucho que ocultar al respecto. La difunta completaba su actividad de mantenida con la profesión de madame. Captaba muchachas en Galicia para trabajar como sirvientas en casas de ricos catalanes.

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Para entonces, la madre se había mudado de Rumanía a España. Muchos compartieron su lecho, pocos se quedaron hasta el amanecer. En poco tiempo se hizo con una serie de admiradores que pugnaban por sus favores. Conocidos personajes se convirtieron en sus protectores. Ésta, gravemente herida, empezó a luchar con su agresor. Dos extrañas muertes en pocas horas de aquel 11 de enero de Los agentes se presentaron a los pocos minutos.

Cavaron ligeramente y descubrieron el cuerpo de una joven con la cabeza abierta. En el interior del coche hallaron un bolso de mujer. Sabían que dicha identidad correspondía a una famosa prostituta de lujo. Suicidio por envenenamiento con cianuro de potasio. Por su documentación se supo, al estar fichado, que era el propietario del lugar donde se acababa de producir el macabro hallazgo. Dos extrañas muertes en pocas horas de aquel 11 de enero de Se tensaron los resortes oficiales. Se hurgó en la azarosa vida de la joven asesinada.

Había llegado a la Ciudad Condal procedente de Guasa, una pequeña localidad de Huesca, para labrarse un futuro. Perteneciente a una humilde familia de campesinos, se colocó de sirvienta.

Muchas horas de trabajo a cambio de un modesto sueldo. La tarde que libraba solía pasear por zonas concurridas y parques. Observaba cómo los hombres se volvían para observar su esbelta figura.

Ante tal situación se animó a labrarse un futuro mejor. Tenía tan sólo 18 años e irradiaba hermosura. Muy guapa, de cuerpo atractivo y sensual. Decidió sacar provecho a sus encantos entre la alta sociedad. Incluso acortó su apellido, pasando a llamarse Carmen Broto. Emprendía una nueva vida. Muchos la consideraban la Jayne Mansfield española.

Acertó a introducirse de modo rompedor en un privilegiado sector político, empresarial y financiero. Pronto se vio rodeada de personajes de alto standing. La asiduidad con que frecuentaba la cafetería Alaska hizo que mantuviera excelentes relaciones con policías habituales del establecimiento. El hecho de declararse partidaria de Franco, en una población donde la lealtad al Caudillo era una garantía, propició el acercamiento.

En poco tiempo se hizo con una serie de admiradores que pugnaban por sus favores. Conocidos personajes se convirtieron en sus protectores. Hubo quien como Juan Martínez Penas, boyante promotor teatral, la utilizaba de tapadera para ocultar su homosexualidad.

Muchos compartieron su lecho, pocos se quedaron hasta el amanecer. Consiguió una pequeña fortuna y una importante colección de joyas. No se recataba en lucirlas cuando salía a divertirse con clientes y amigos. Se creó una complicidad canalla entre ambos. El joven estaba a punto de contraer matrimonio con su novia de toda la vida. Era hijo de un conocido delincuente profesional. Aprovechando su experiencia se había reconvertido en cerrajero, pero atravesaba una mala situación económica.

Así que ideó un malvado plan para sustraer las joyas a la Cascabelitos , como denominaban a Carmen por su alocada forma de vida. Te apoderas de las alhajas y ya hemos resuelto el problema económico. Todo depende de planear bien las cosas y obrar con toda sangre fría". La influencia del padre resultó decisiva para el desarrollo del crimen.

Colaboraría con él para matarla. Pocos días después un coche de alquiler se encontraba estacionado frente a un elegante portal. De vez en cuando sus ocupantes se frotaban las manos para combatir la gélida temperatura.

Tras un buen rato de espera apareció Carmen. Volvía del cine Metropol, junto con Martínez Penas, donde se había proyectado, como un mal presagio, la película Almas en suplicio , pródiga en bajas pasiones y crímenes. Al poco de marcharse el pigmalión la despampanante rubia se dirigió toda alegre hacia el vehículo.

Marcharon los tres a tomar unas copas, recorriendo varios locales de ambiente. Cuando los dos hombres consideraron que estaba bastante borracha decidieron llevar a cabo el plan. A su lado, la joven. Y en la parte posterior, el amigo con un mazo de hojalatero escondido. Pensaban liquidarla en cuanto llegaran a la calle Legalidad. Allí les esperaba el autor intelectual.

Viñas descargó un fuerte golpe sobre la cabeza de la mujer. Ésta, gravemente herida, empezó a luchar con su agresor.

El conductor detuvo el vehículo delante del Hospital Clínico con el propósito de ayudar a su cómplice. Ocasión que aprovechó la víctima para saltar fuera e intentar huir. Al poco cayó desplomada. Un adormilado vigilante del centro sanitario presenció la escena, pero fingieron ser médicos y argumentaron que llevaban a la enferma a su clínica para tratarla de un coma etílico.

De inmediato reanudaron la marcha. Con la víctima agonizando en la encharcada tapicería del coche se dirigieron hacia el taller de cerrajería. El Espadista les aguardaba en su huerto, donde habían cavado un hueco. Tras despojarla del dinero y las joyas repartió el botín y les aconsejó que huyeran de la ciudad. Él se quedaba para cubrirles la retirada, pero con una dosis de cianuro lista para utilizarla -como así hizo- en caso de ser descubierto.

No iba a delatarles. Sucediera lo que sucediera, debía imperar la omertà. Idea a la que se sumó Viñas. Tras lavarse a fondo y quemar las ropas manchadas de sangre decidieron dejar abandonado el vehículo en las proximidades. Después huyeron por separado. Localizaron a su novia y, tras intervenirle el teléfono, fue sometida a un duro interrogatorio. Confesó que le había propuesto huir juntos en barco a Mallorca esa misma tarde.

Tenían que reunirse en el puerto. El contrato, redactado en rumano, se divide en cuatro partes. Asimismo, fija la fecha y la hora previstas para el viaje: En la declaración, la madre dice tener conocimiento de que una de las adolescentes sufrió una enfermedad venérea de la que ya estaba curada.

No obstante, se compromete a no culpar a nadie si su hija recae o si las menores hacen algo indebido. Los agentes encontraron estos manuscritos en uno de los locales registrados durante la operación policial, que se bautizó con el nombre de 'Submarino', y sobre la que se ha levantado el secreto de sumario. Aunque en el contrato no aparece cantidad alguna, durante la investigación salió a relucir la cifra presuntamente pactada por la entrega de las jóvenes. Tras cerrar el acuerdo con la madre, las menores viajaron de Rumanía a España con el supuesto proxeneta y con su mujer.

Les proporcionaron documentación falsa para hacerlas pasar por mayores de edad. También las forzaban a ingerir alcohol y drogas, y en ocasiones llegaban a golpearlas si se negaban a realizar determinados servicios. Las chicas pidieron ayuda a una compatriota que trabajaba en el prostíbulo. Para entonces, la madre se había mudado de Rumanía a España. Especial Formación Superior Los mejores cursos de formación superior con Oferplan. Buscador de empleo y formación.

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