Prostitutas para mujeres historias de prostitutas

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La joven llevaba tiempo escapando del sida, pero ese día en el hospital dio positivo. Pero también por la discriminación de la mujer en el país. En septiembre, a los pocos meses de llegar Crisafulli, Don Bosco Fambul hizo un estudio en las calles de la capital.

El religioso se acercó a un grupo de seis: Aminata, Victoria, Teresa… Crisafulli recuerda a la perfección sus nombres e historias. Al principio le tomaron por traficante, miembro de una de esas mafias que venden a estas chicas para enviarlas a Guinea Conakri, Liberia, Gambia… O incluso a Europa, de donde, antes de la guerra, solían venir muchos turistas en busca de sexo barato con menores en las paradisíacas costas de Sierra Leona.

El salesiano les ofreció llevarlas al día siguiente al hospital para un chequeo. Pero a las siete de la mañana me avisan: Me impresionó cómo los tomaron en sus manos, con qué cariño los miraban. Aminata, en un fotograma del documental de Misiones Salesianas Love. Se les ofrece un plato de comida. Y a bordo viaja una enfermera para hacerles el test del sida, la hepatitis b o la malaria. Si no llevan mucho tiempo en la calle, una primera solución es buscar a familiares que se hagan cargo de ellas.

En el año y medio de andadura han pasado por el refugio unas chicas. Para el futuro próximo, cuando haya fondos suficientes, Jorge Crisafulli quiere poner en marcha un proyecto que ya tiene nombre: Hope Place Plaza Esperanza , dirigido a chicas, que vivirían en pisos tutelados por un trabajador social y un asistente, mientras reciben educación.

Uno de sus mayores triunfos ha sido rescatar de la calle a Aminata, joven de 17 años, procedente del primer grupo de chicas a las que se acercó en septiembre de La historia de Aminata ocupa un lugar central en el documental de Misiones Salesianas Love , que muestra varios fallidos intentos del salesiano, hasta que finalmente Aminata aceptó irse a vivir con su abuela, y los salesianos le ayudaron a montar una peluquería.

Otra historia de éxito es la de Augusta, que tras dejar la calle, se formó en hostelería y ahora tiene su propia empresa de catering. La joven suele ir a dar charlas a las chicas de Don Bosco Fambul, para mostrarles que hay una salida. Las proporciones se repiten entre los trabajadores sociales de Don Bosco Fambul y las chicas que atienden. Pero esa diferencia religiosa no impide que se hable de Dios. Una frase que les repito mucho es: Y en la parroquia de Freetown, 30 personas ingresaron en la Iglesia católica, casi todas procedentes del islam.

Durante seis largos años, desde que tenía 16 y hasta que cumplió los 22, sufrió explotación sexual. Logró, con mucho esfuerzo, salir de aquella pesadilla. Ha escrito tres libros sobre el tema, incluido uno que lleva por título "Ninguna mujer nace para puta". BBC Mundo habló con ella. Lo creo firmemente, estoy convencida de ello. Ninguna mujer nace para puta. Nos hacen, nos convierten en putas. Nos hacen putas, nos convierten en putas". Para poder sobrevivir a todo lo que pasé, mi mente ha llevado a cabo un proceso de adormecimiento.

Hay cosas que recién empiezo a recordar. No sé cómo escapé del prostíbulo de Argentina dónde me prostituían, de verdad que no lo sé. Supongo que me atreví a decir "no". Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza.

El conserje de un hotel me ayudó, llamó a la policía. Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta. Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece…. Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas. Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío.

Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano.

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Como Aminata, son muchas las niñas que abandonaron sus pueblos huyendo de la orfandad que han causado la guerra, el cólera y el ébola. Cuando llegan a la ciudad sobreviven en chabolas hechas con tablas, chapa y unos cuantos harapos, cubículos que infestan Grafton y Mabella, dos barriadas de Freetown donde apenas hay luz eléctrica. Crisafulli y su gente han recorrido esas ratoneras y en ocasiones ha tenido que transigir con el 'daddy' de turno, el chulo, para sonsacarles información.

Desafortunadamente tenemos que estar en contacto con proxenetas porque son nuestros informantes. A veces uno tiene que cerrar un ojo.

A cambio sabemos los nombres y las edades de las niñas. No pactamos con ellos, luchamos contra un sistema corrupto. No hay cifras exactas de un fenómeno que se ventila en las cloacas de la sociedad.

Aun así, la congregación religiosa estima que millones de niños son explotados sexualmente en todo el mundo. Son cifras que conviene recordar hoy, fecha en que se celebra el Día Mundial contra la Prostitución Infantil.

Las niñas estaban en círculo, una contra otra, contando aquellas pesadillas. Rabia, impotencia e incredulidad son las palabras que usa De la Fuente para describir el choque emocional que supuso verlas sonreír como niñas mientras relataban los pequeños infiernos por los que habían pasado. Ese es exactamente el resumen que hace, pidiendo perdón con antelación por si la frase resulta cruda, Jorge Crisafulli: Desde hace años, las Misiones Salesianas recorren las calles de Freetown buscando a los menores huérfanos o abandonados, a los que pudieran ayudar.

Recuerda que era época de lluvias la primera vez que se topó con el grupo de Aminata; sobre ese suelo embarrado que levantaba gotas de fango al pisar, Crisafulli se acercó, espantando a los hombres que las rodeaban y en 15 minutos de conversación les explicó quién era, dónde trabajaba y qué les podía ofrecer: Al día siguiente, seis de las siete se presentaron en la casa.

Las llevaron al hospital, les dieron un plato de arroz que ellas quisieron repetir y, entonces, entraron en escena los peluches. Me di cuenta ahí, de forma clarísima: El trabajo de Don Bosco Fambul tiene varias ramas y es concienzudo y constante. Crisafulli explica que esta muerte no solo impactó emocionalmente en la vida del resto de las chicas que vivían con ella y que la vieron fallecer, sino que hay un efecto resorte que las empuja a pedir ayuda a los salesianos, que en la mayoría de ocasiones buscan de forma proactiva a las chicas.

Y cada viernes, al final del recorrido, donde tienen montado un pequeño stand, hay entre 70 y 90 niñas. Si yo les intento dar consejos Sus hijos estaban en el colegio. Faltaba un año para la crisis de y conseguir trabajo era difícil. Una conocida le ofreció prostituirse. Hoy me pregunto, tal vez. Si hubiera hecho otra cosa. Pero no me alcanzaba, no me alcanzaba", dice. Dormía por la mañana, se prostituía por la tarde, veía a sus hijos por la noche.

Al principio no les contó lo que hacía para mantenerlos. Les decía que iba a trabajar a un bar. A veces, a los propios maridos".

Su situación económica mejoró. Habían pasado dos años y medio. Yo pensé que me quedaría hasta que terminara la secundaria, hasta poner el techo de mi casa. Pero después hay algo que te atrapa, que se te hace tan familiar, tan peculiar tuyo, que no podés.

Que es tu trabajo. Que es tu esquina". Enfatiza con la voz el pronombre posesivo. Y vuelve al poema. A la hora de pactar esta nota, Delia adelantó que no brindaría detalles sobre la violencia. Pero a medida que escarba, los recuerdos afloran. Cuando llegamos a la habitación, me dice: Entonces se saca el pantalón y me muestra. Se podía ver que tenía una enfermedad. Le dije que no lo iba atender, me di vuelta para irme, pero me agarró del brazo y me dijo: Entonces le puse el preservativo, con cuidado de no tocar las heridas.

Cuando dicen que podés elegir, yo pienso: Cuando querés elegir, el tipo te agarra a la fuerza y no elegís nada". Delia todavía recuerda el dolor abdominal, de cintura, en las articulaciones después de cada tarde en la esquina. El sufrimiento no era sólo por su situación de prostitución, también por las otras. Fui testigo de muertes, de tiroteos, de abortos.

Las mujeres venían a pararse en la esquina con los abortos en curso. Es una de las peores violencias que pueden caer sobre una mujer. Y no sólo mujeres. Niñas, porque en la esquina hay chicas prostituidas por sus propios padres.

Es algo muy duro ", confiesa. Tags Sexualidad Prostitución Sexo Vida sexual. Habían pasado siete años. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución. Que es tu esquina". Fue él quien le cortó un brazo a su madre porque ésta no quería convivir en el mismo hogar con la esposa del guerrillero.

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